El interés público, las mejoras sociales, el bien común …. ¿quién y como se determinan?
Movimientos vecinales de ciudadanos, profesores sociales y técnicos, de diversas ideologías políticas, se vienen manifestando en contra de la tala de árboles del Parque de los Jardines el Prado en Sevilla al ser recalificado un 7,5% de su superficie para la construcción de una Biblioteca. Pese a que dicho parque fue construido con Fondos Europeos de Desarrollo Regional, la Comisión Europea ha desestimado la queja presentada por considerar que el proyecto “no altera los objetivos previstos en el momento de concederse la ayuda” pues según justifica el Ayuntamiento ” el proyecto debería mejorar la integración urbana beneficiando a los ciudadanos”.
Sacrificios medioambientales como el que supone la tala de éstos árboles y del que es buena muestra la presentación que nos facilita la Plataforma Ciudadana por los Parques y Jardines de Sevilla, suelen ser justificados siempre con la necesidad de atender otra necesidad de interés general o público.
Habitualmente el bien general ante el que se doblega la protección ambiental es la economía y los puestos de trabajo, especificados de forma genérica y calculados, en escasas ocasiones, por El ojo del buen cubero y Antoñita la Fantastica. En este caso al menos, el interés que ha primado es la cultura, con esta biblioteca el Ayuntamiento suponemos espera que los sevillanos se aficionen a la lectura en un entorno tan bello y envidiable como el que nos presentan las imágenes.
Este espacio hasta ahora jamás había sido construido y para preservarlo de la edificación el Ayuntamiento solicitó y empleó fondos europeos, es decir dinero propio y de todos nuestros vecinos. Ahora, cuando al fin el jardín es una realidad, se piensa que desconecta los grandes ejes de la actividad y que esa desconexión (en la que muchos nos refugiamos huyendo del barullo y el ruido de la ciudad, para aliviarnos del stress) es contraria al interés público, por lo que es mejor hacer un tajo al Parque y de paso sacar a concurso público internacional el diseño arquitectónico de una magnífica biblioteca que embellecerá la ciudad y dará lustre a su alcalde, sin siquiera haberse planteado que la biblioteca y el parque son compatibles, pero haciendo la blibioteca fuera, no dentro de él.
Proezas como éstas servirán para que Al Gore sepa cual es la idea que nuestros políticos tienen sobre como llevar a cabo una efectiva reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: rompiendo un pulmón verde para que el tráfico fluya más y mejor .
¿Dónde están los ciudadanos que se beneficiarán de este cambio?

